Actualizado: septiembre de 2026 · Por el equipo técnico de iCONSTRUCCIÓN
Una fachada de panel de aluminio compuesto se ve simple: paneles lisos y juntas rectas. Detrás hay una estructura, un sistema de fijación y un despiece que deciden si la fachada se verá bien durante 20 años o si en dos temporadas de lluvia empezará a ondularse. Esta guía explica el proceso completo.
El proceso, paso a paso
- Levantamiento. Medidas reales de la obra, plomos, niveles y estado del muro. Los planos casi nunca coinciden al centímetro con lo construido.
- Modulación y despiece. Se define dónde caen las juntas y cuánto mide cada pieza. Aquí se decide cuánto material se desperdicia.
- Subestructura. Se ancla al muro una retícula de aluminio o acero galvanizado que corrige desplomes y sostiene los paneles.
- Fabricación. Corte, ruteo y doblez de las piezas en taller (o en obra, según el sistema).
- Colocación. Montaje de paneles, alineación de juntas y remates.
- Sellado y limpieza. Sellado donde el sistema lo requiere, retiro de la película protectora y limpieza final.
Los tres sistemas de fijación
Charola (cassette) colgada
El panel se rutea por la cara posterior y se dobla en forma de bandeja. Las pestañas llevan ganchos o pernos que se cuelgan de la subestructura. La fijación queda oculta y la fachada se ve limpia. Es el sistema más usado en edificios corporativos y comerciales, y permite desmontar piezas para mantenimiento.
Remachado
El panel, plano o con pestaña, se fija a la subestructura con remaches. Es más rápido y económico, y funciona bien en plafones, faldones, anuncios y fachadas de poca altura. Los remaches quedan visibles, por lo que conviene que sean del color del panel.
Adherido
El panel se pega a la subestructura con cinta estructural de doble cara y silicón estructural. Deja la cara totalmente limpia, pero exige superficies muy bien preparadas y es más sensible a la calidad de la mano de obra. Se usa sobre todo en interiores y revestimientos de baja altura.
Juntas: abiertas o selladas
Las juntas entre paneles suelen medir entre 10 y 20 mm. Pueden quedar abiertas (fachada ventilada, la lluvia se maneja detrás del panel) o selladas con silicón sobre un respaldo. La junta abierta requiere un muro bien impermeabilizado; la sellada requiere revisar el sello cada ciertos años. Lo importante es que el ancho sea constante: una junta que varía de 10 a 15 mm se nota a simple vista.
Qué define el costo de instalación
Por eso ningún instalador serio da un precio por m² sin ver el proyecto. Estos son los factores que más pesan:
- Altura y acceso. Trabajar en un nivel con escalera no cuesta lo mismo que trabajar con andamio, canastilla o góndola en una torre.
- Sistema. La charola requiere más trabajo de taller que el remachado.
- Subestructura. El material, la separación de los montantes y el estado del muro.
- Complejidad. Esquinas, volados, curvas, vanos y remates suman horas.
- Ubicación. Fuera de la zona metropolitana se suman viáticos y traslado de la cuadrilla.
- Programa. Horarios restringidos o trabajo nocturno en plazas y comercios.
¿Cuánto tarda?
Depende de la superficie, la altura y el sistema. Como orden de magnitud, primero va la subestructura, después la fabricación (que puede avanzar en paralelo) y al final la colocación. Tras la revisión técnica entregamos un programa de obra con fechas.
Errores comunes que salen caros
- Instalar sin levantamiento y descubrir en obra que las piezas no cierran.
- Mezclar lotes o direcciones de un color metálico (se ven dos tonos distintos).
- Dejar la película protectora meses al sol: después cuesta mucho retirarla.
- Separar demasiado los montantes: el panel se ondula con el viento y el calor.
- No prever la dilatación térmica del aluminio en piezas largas.
Cómo cotizar tu instalación
En iCONSTRUCCIÓN cotizamos la instalación con información real del proyecto. En nuestra precalificación en línea nos indicas tipo de proyecto, ubicación, m², niveles, etapa y fecha, y puedes adjuntar planos o fotos. Un asesor técnico te contacta con el proyecto ya revisado.
